Posteado por: pasajerohabitual | 11 Julio, 2008

Vuelo 6 UX7124, 10-07-08

El viaje en coche al aeropuerto de Lavacolla ya no presagiaba nada bueno. Cuanto más nos acercábamos a Santiago, con más intensidad llovía. Si los gallegos estamos seguido hablando del tiempo como los británicos por algo será. Joder, vaya mierda de día para estar a mediados de Julio.

Desde hace unos meses estoy empezando a cogerle manía al volar con Air Europa, y vuelos como este no hacen sino reforzar esta tesis. También ayuda el que últimamente me vea obligado a coger más vuelos de esta aerolínea, sea como fuere, como es posible que en los tiempos que corren todavía no me permitan sacar la tarjeta de embarque por internet? Al parecer es algo puntual con Santiago y algún que otro aeropuerto más, pero y que pasa con las máquinas de facturación automática? Porque Spanair e Iberia disponen de ellas allí y Air Europa no? Nada, que como siempre toca chupar cola junto a una legión de familias con niños. La verdad es que afortunadamente la cola fluía con cierta rapidez, pero el mensaje por megafonía no podía ser más devastador: “El vuelo UX7123 procedente de Lanzarote ha sido desviado a Vigo por causas meteorológicas”; lo cual implicaba que con toda probabilidad saldríamos desde ese aeropuerto, algo que me confirmaron en el mostrador de facturación. Viva mi suerte, yo con el cuerpo destrozado de dos días especialmente duros y toca lidiar con la más fea.

Me fuí a la cafetería a esperar noticias, que no tardaron en llegar: el pasaje entero en bus a Vigo. Hora y media de carretera era justo lo que necesitaba en ese momento. Tengo que admitir que el viaje se me hizo un poco más ameno escuchando las frecuentes conversaciones telefónicas del chofer con la gente del handling de Air Europa en Santiago. Al parecer no conseguían que el handling de Vigo recogiese las maletas de los pasajeros de las bodegas de los autobuses, por lo que cada pasajero debía coger la suya y volverla a llevar al mostrador de facturación. El principal problema de esta operativa es que ningún pasajero sabía en cual de los tres autobuses estaba su maleta, ya que fué el handling de Santiago el que las depositó aleatoriamente en los buses.

Y así fue, bajo un fino manto de lluvia 160 pasajeros buscando su equipaje en un improvisado parking del aeropuerto del Peinador. Yo tuve suerte, y encontré el mío en el segundo autobús, por lo que cargué al hombro (el trolley más cercano estaba a más de cien metros) la caja de cartón con camisetas promocionales que había facturado y me fuí caminando a la terminal.

Por si no habíamos tenido suficiente puteo, ni siquiera embarcamos a través de un finger, por lo que una vez pasado el control de seguridad y tenernos un buen rato en la sala de espera, otro autobús nos llevó hasta el avión. Esto no supondría mayor problema en una soleada tarde de julio, pero no a las diez y media de la noche con la lluvia empapando mi camisa mientras subía al avión.

En fín, que la nota positiva la puso el haber conseguido el asiento 1C, por lo que mis piernas lo agradecieron.

Por otro lado, comentar que excepcionalmente el aeropuerto de Guacimeta permaneció abierto media hora más allá de las once y media de la noche, que según la normativa local (al estar en zona urbana) es la hora a la que debe aterrizar el último avión. Menos mal, sólo hubiese faltado que nos hubiesen desviado a Fuerteventura.


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